
El pervertido
21.01.2008. 12:28
| Al abrir la puerta de casa noté un aroma extraño en el aire.Vivo sola y conozco mi perfume.Aquello era una mezcla de colonia amaderada y tabaco.Se me erizó el vello de la nuca... Dejé las llaves en el cenicero del recibidor y colgué el bolso en el perchero.Fuí hacia el comedor por el pasillo, y asomé la cabeza por la puerta, lista para salir corriendo si veía algo extraño. No había nada.Una leve brisa agitaba las cortinas, pero no recordaba si había cerrado el ventanal al irme. Fuí hacia el dormitorio.Nada.Abrí el armario, y cuando estaba a punto de cerrarlo, una mano fuerte me sujetó por detrás, tapándome la boca mientras una voz fría y firme me decía: -¡Quieta , perra, o te vuelo la cabeza!.Sentí el frío cañón de una automática apoyado en mi sien.El miedo me dejó inmovilizada. -Te sacaré la mano de la boca, y no dirás ni pío..¿verdad?¡asiente con la cabeza si me has comprendido!Al mínimo grito te dejo seca aquí mismo!Asentí como pude mientras las lágrimas pugnaban por salir de mis ojos...Lentamente la mano abandonó mi boca, bajando por el cuello hasta mis pechos.Me estrujó el pecho derecho hasta que gemí de dolor. -¡Date la vuelta!ordenó.¡Mírame!Puta de mierda...¡mírame a la cara! Me giré y lo miré :llevaba la cara cubierta con un pasamontañas,iba vestido con ropa militar y era corpulento y aparentemente joven... -¡Abre la boca!, dijo, y yo la abrí...Metió el cañón de la pistola dentro y me ordenó:¡chúpala! Me bajó la camiseta a tirones y dejó al descubierto mis tetas. -Ahora te arrodillarás y me abrirás la bragueta...Sacarás mi polla y me la chuparás como has hecho con la pistola...y no se te ocurra morderme o hacerme daño porque te disparo...¿entiendes,perra? -Siii. Abrí la cremallera de los pantalones y le chupé la polla dura y grande.La sostenía con una mano mientras mi boca tragaba y tragaba la carne caliente.Tenía miedo pero a la vez la mamada me estaba excitando.Mi coño había empezado a manar flujo, y traté de ocultarlo.No sabía que podría pasar si me notaba caliente... -Chupa, imbécil....chupa la polla con ganas, que parece que no tienes un gramo de energía... Redoblé mis esfuerzos, agitando la polla y acariciando sus huevos, y me tiraba del pelo para acentuar mis movimientos.Pronto emitió una serie de gruñidos y soltó chorros de semen acre y fuerte dentro de mi boca -¡Trágate mi leche!me ordenó...y yo me tragué todo aquel líquido viscoso, que se deslizó por mi garganta como gelatina... Su polla se puso tiesa de nuevo porque tuve que seguir lamiendo aquel tarugo sin parar ya que no me soltó la cabeza ni dejó de apuntarme ni un minuto... Mi coño estaba muy mojado, pero seguí sin evidenciar mi excitación. -¡Póntelo!dijo pasándome un dogal hecho con un pañuelo.Así me tuvo cogida por el cuello como si fuera un perro. -Esto es lo que te va, perra-dijo- una correa para que obedezcas y no te escapes.¡Bájame los pantalones!Y ahora ponte de espaldas contra mí...pega tu trasero contra mi polla, decía mientras tiraba del lazo y casi me ahogaba...Sentí la pistola hurgando en el coño y temblé...¿qué querría hacerme ahora? -Estás caliente,¿no guarra?¿te gusta que te violen, verdad?pues ahora tendrás lo que mereces, pero no por donde tú lo esperas... Apoyó la polla en mi ano y fué metiéndola a empujones sin mirar que me estaba destrozando el esfínter.No quería gritar,pero lo hice...dolía, dolía muchísimo.Él siguió sin inmutarse mientras tiraba de la correa en mi cuello y me insultaba. Pronto tuve toda la verga dentro y recién después de unas cuantas embestidas el dolor fué dando paso al placer... -Toma, puta, ¡toma!voy a llenarte el culo de leche...Mientras me daba por culo, sentí la boca de la pistola frotando mi clítoris...intenté no pensar en ello, pero me calentó tanto que a los pocos minutos me corrí...quería ahogar los gemidos pero el orgasmo era muy fuerte y lo notó. -Te estás corriendo, verdad, cerda?No te había dado permiso para que te corrieras...Ahora te daré tu merecido...toma, toma...y mientras me gritaba eyaculaba en mi trasero... Sacó la polla fláccida y acercando su boca a mi oreja de manera que su aliento caliente me agitaba el pelo, me dijo en voz baja: -Ahora me iré.Ni se te ocurra gritar ni llamar a nadie. Me ha gustado follarte... -Así que es probable que vuelva cuando menos lo esperes... Cuando me dí la vuelta había desaparecido.Fuí al baño,me saqué la ropa y me metí en la bañera llena de agua tibia... Aquel juego de Eduardo era agotador.Siempre me cogía por sorpresa y me asustaba, y por un momento me creía su actuación. También me parecía excitante, porque mi novio durante el trato diario era un corderito.Pero de vez en cuando le daba por ahí, y como un pervertido psicópata me esperaba emboscado y armado con la famosa pistola de juguete que le habían regalado sus amigos.Me follaba y se iba. Algún día le devolvería la sorpresa... | |
silvia |
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