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Walmir el guia Curitbano

24.01.2008. 13:27

En mi relato titulado ANONIMO, les conté que había
tenido tres encuentros en mi viaje de Semana Santa,
este es el tercero y último de esa semana.
Voy a transcribir aquí algunos párrafos del relato de
mi segunda aventura para no volver a describir como
es Walmir, que en realidad fue el segundo que conocí
en esa Semana pero el tercero que terminó con su
verga a mi disposición.

Al otro día nos levantamos temprano porque nos íban a
llevar a un City Tour con un guía local. Se presentó
como Walmir, curitibano, bastante oscuro de piel, pero
no es precisamente \"oscuro\" la palabra exacta para
describir el color de su dermis, no sé exactamente el
término para definir ese color por lo tanto lo voy a
comparar con algo para que puedan saber de que
tonalidad se trata; es una mezcla del color de las
ollas de barro esas brillosas que tiran a canela y a
mostaza, bueno un color parecido a eso tenía el
cuerpo de este tipo.
Bastante alto, corpulento y con una boca enorme y medio
deformada o con el labio caído, no era muy vistoso pero
muy conversador en un portugués totalmente cerrado, por
esa razón la mayoría de las personas que íban en el
tour no le entendían mucho lo que decía, por supuesto
me incluyo yo también en ese grupo, porque nunca
aprendí portugués pero de ir tanto a Brasil puedo
entender lo suficiente como para desempeñarme en el
trato cotidiano de un turista.
No me extenderé más en hablar de Walmir porque ese día
fue el primero y creí que el último que lo vería, ya
que terminado el City Tour, pensé que al otro día
llevaría a otro grupo de turistas a mostrarle los
mismos lugares que nos estaba haciendo conocer a
nosotros.
Entre esos sitios que nos llevó, se encuentran: La
Opera do Arame, El Botánico, El parque Tanguay, Santa
Felicidade, monumentos, plazas, universidades, etc.
Al regresar de ese tour, nos llevó a un restaurant
cerca de la Plaza Tiradentes donde almorzamos y se
fue, ya que había terminado sus servicios.
Al otro día teníamos nuestro paseo en el Tren hasta la
ciudad de Morretes y de allí iríamos en el ómnibus hasta
Ponta do Sul para embarcar en el scuna que nos llevaría
hasta la Isla do Mel.
Nos levantamos muy temprano porque el tren salía a las
8 a. m. y me llevé una gran sorpresa cuando vi a Walmir
subiendo a nuestro ómnibus.
El iría hasta la estación de trenes con nosotros, pero no
seguiría el viaje en el tren, no explicó la razón, pero
sería para no pagar los 11 dólares que costaba el pasaje,
él nos esperaría en Morretes con los choferes y el
ómnibus para seguir viaje a Ponta do Sul..
Recorrímos el trayecto de Curitiba hasta Morretes
disfrutando de los magníficos e impresionantes panoramas
que ese paseo nos brinda, por supuesto que yo no iba
pensando en Walmir, ni me imaginaba que pudiese pasar
algo entre nosotros.
En Morretes subímos a nuestro ómnibus y ni intercambié
palabras con él, simplemente nos dijo a todos los
pasajeros que iríamos a Ponta do Sul a tomar el barco
para la Isla do Mel y se encerró en la cabina con los
choferes y el guía sin prestar atenciín a nuestro
grupo de excursionistas.
Hicímos un breve viaje en la barca y antes de una hora
estábamos bajando en la Isla do Mel.
Antes de ponernos a recorrerla almorzamos en uno de
los restaurantes que había al lado del desembarcadero.
Después salímos de excursión por la isla, cruzamos
hacia el otro lado y nos encontramos con la Gruta das
Encantadas, un lugar my bonito con varias pasarelas
para poder acceder hasta en interior de la gruta.
Seguímos nuestro itinerario guiados por Walmir hasta
una playa donde varios pasajeros se bañaron en esas
aguas oceánicas y los demás seguímos sus indicaciones
para ir hasta un lugar que nos dijo que era la Playa
de la Bica.
Mientras recorrímos el camino él iba coqueteando con
las mujeres que había en la playa, se detenía les
miraba el bumbum y a algunas les habló, pero no sé
que les dijo porque su portugués como dije antes era
muy cerrado para mi oído.
Cuando nombró la Bica, quisímos saber que era eso, nos
explicó en su lengua natal algo que entendímos a
medias, pero yo capté algo más de lo que dijo y le
pregunté si era como una cascadinha, él dijo que sí,
pero no explicó más de que se trataba.
Con la hija de la prima de mi madre lo seguímos y algun
otro pasajero, varios se cansaron porque era muy lejos,
quedando Walmir y yo a la cabeza de la expedición,
mientras los demás venían despacio atrás nuestro hasta
que los perdimos de vista.
Finalmente Walmir y yo llegamos a la dichosa y milagrosa
\"Bica\" a la cual había que pedirle tres deseos y mojarse
con su agua helada para que se cumpliesen.
Una decepción total!!!
La Bica era un caño de cemento por el cual bajaba un
chorro de agua, viene a ser como un desagüe por donde
baja el agua del morro en el cual estaba esa cañería.
Miré para ver si venían mis compañeros y como no los vi,
pensé que se habrían cansado y habrían desistido de
conocer la Bica milagrosa.
Cuando di la vuelta para mirar otra vez a la Bica, vi
algo que me dejó muy impresionado y al mismo tiempo
anonadado.
Walmir estaba orinando sin ninguna clase de pudor con
una verga maravillosamente grande y de ese color
anaranjado que mencioné antes de la ollas de barro.
Quien sabe la cara de anonadamiento que puse, que
cuando él me miró y me vio tan impresionado levantó
la verga y me la mostró diciendo:
-Gosta?
Me acerqué a él y vi como de adentro de ese pedazo de
carne maciza salían los últimos restos de orina que
expulsaba su vejiga hasta el exterior.. y no era un
chorro fino!! Se notaba que tendría una gran abertura
en ese glande naranjado.
En su portugués me dijo algo como si gostaba de seu
caralho que se lo chupase, porque había quedado
excitado con tanto bumbum que había visto en las
playas de la isla y al decirme eso su mano recorrió
el largo de su verga sobándola de tal forma que a
los pocos segundos comenzó a pararse adquiriendo un
gran grosor y tamaño.
Instantáneamente mi verga se levantó de su letargo, me
agaché cerca de él y cuando acerqué mi mano para
comprobar su consistencia y tamaño me inundó un
tremendo olor que lo más parecido que mis glándulas
olfativas registran es el olor al orín que hay en las
jaulas de los camellos de Villa Dolores (el zoológico
de Montevideo).
De solo recordar ese olor tan penetrante para poder
describirlo en esta narración, me parece sentirlo en
este momento.
Al percibir ese aroma tan fuerte mi cuerpo retrocedió
instintivamente y él se dio cuenta de que algo me
había sucedido porque exclamé:
-Puf!! Que olor!!
Se llevó la mano a su nariz y luego de olerla me pidiò
disculpas porque había transpirado mucho en todas esa
horas de viaje y su cuerpo despedía con el sudor un
aroma muy fuerte.
En eso oímos un grito, de alguien que nos llamaba,
miramos y era mi prima que se acercaba a la Bica.
Rápidamente Walmir guardó ese pedazo de verga dentro
de su short, notándose mucho el bulto que formaba
pero no quedaba otra solución y para disimular le
explicó a mi prima las propiedades milagrosas de la
Bica.
Cumplido el ritual de los deseos y de mojarse
con esa agua nos retiramos a buscar a los demás
compañeros de la excursión ya que ninguno se había
animado a llegar hasta allí ya sea por cansancio o
por falta de interés.
Dimos unas vueltas por la isla y finalmente volvímos
hasta el embarcadero para tomar el scuna que nos
llevaría nuevamente al continente.
Walmir se las ingenió para separarse un poco del grupo,
acercándose a mi, me propuso ir a su casa al llegar
a Curitiba para terminar lo que no habíamos empezado en
la isla, pero con un baño previo para sacarse todos
los olores a transpiración, que supongo que con las
horas que faltaban para volver a la ciudad aumentarían
en intensidad.
Ni lo pensé una vez siquiera, ese \"pau\" curitibano me
había impresionado tanto que quería verlo nuevamente
para comprobar si era cierto o había sido una
alucinación producida por el calor y por la Bica
milagrosa.
Volvímos con el grupo a la otra parte de la isla
justo para partir en el barco que nos había traído a
esa breve visita. Lo lamentable fue que con tan poco
tiempo de estadía no pudímos visitar el faro, el
fuerte y el pasaje de arena que une a las dos islas
formando una sola llamada: Isla do Mel.
En el viaje de retorno Walmir se refugió en la cabina
con los choferes por eso creí que la invitación había
sido una broma porque en todo el viaje de regreso
ni siquiera se dignó a echarme una mirada y ni se
apareció por el interior del ómnibus.
Cuando llegamos al hotel los pasajeros empezaron a
descender y al bajar yo, me encontré con Walmir que
me dijo algo que entendí como:
-Vamos hasta mi casa que tengo los folletos para ti
Le dije a mi tío que enseguida volvería y el guía nos
dijo que en una hora nos esperaba en el comedor del
hotel para la cena de despedida.
Salímos de allí muy apurados, los minutos apremiaban,
yo tenía que preparar mi equipaje para el regreso.
Walmir me llevó hasta la Plaza Osorio y luego por unas
calles desconocidas hasta que entramos en un edifico
bastante viejo y mal cuidado donde me dijo que esperase
frente a una puerta azul, que él iría hasta su
habitación a buscar toallas.
Después él me explicó que en esa casa que nosotros
llamamos \"conventillo\', el alquilaba una habitación
pero que el baño era compartido con los demás
inquilinos, porque no había piezas con baños privados.
Nos metímos a ese baño donde Walmir se desnudó muy
rápidamente, dejándome contemplar un gran cuerpo con
una verga impresionante y ni que decir de su bolas de
gran tamaño acordes con todo su cuerpo.
En la playa de la Bica había visto su verga pero no
en su totalidad como la estaba viendo en ese lugar..
el olor se había acentuado por las horas de calor y
transpiración que habían transcurrido desde el
encuentro en la playa.
Me dijo que me desnudase así nos bañaríamos juntos
para luego ir a su habitación a disfrutar un buen
rato con una buena \"trepada\".
Dejé mi ropa sobre el lavatorio y me dirijí a la
ducha dónde él me esperaba con la pija en la mano.
En cuanto entré me puso de espaldas y comenzó a orinar
sobre mis nalgas. Me di la vuelta para ver que era ese
líquido quemante y oloroso que calentaba esa zona
de mi cuerpo y pude apreciar que de su verga salía
un líquido que le llaman lluvia dorada, pero esta no
era lluvia dorada era una lluvia cobriza, porque era
más rojiza que dorada.
Mi cuerpo quedó impregnado con ese olor a camello que
era su caraterística pero no por mucho tiempo ya que
el agua que salía de la ducha y la espuma del jabón
con el cual se enjabonó muy fuertemente ka verga,
diluyeron ese olor mientras el se enjabonaba todo su
cuerpo.
Yo no quería mojarme el cabello porque cuano llegase
al hotel se darían cuenta de que algo extraño me
había sucedido porque esa noche en Curitiba no
llovía y no podía usar a la lluvia como excusa.
Pero fue imposible evitar que se mojase mi cabello
porque Walmir me abrazó muy fuerte y me metió bajo
la ducha con él.
Estuvimos bajo la ducha unos minutos que me parecieron
interminables por los apretones que daba Walmir con su
cuerpo sobre el mío haciéndome sentir su verga dura
contra la mía y su glande contra mi estómago.
Luego me dio una toalla para que me secase mientras
él me contemplaba envuelto en una bata de baño por
la cual se deslizaba el agua contenida en su cabellera.
Me vestí apresuradamente y salímos al pasillo por el
cual me condujo a un escalera y descendímos a una
especie de sótano que era la habitación que utilizaba
como vivienda.
Allí por unos ventanas cerca del techo se podían ver
los pies de los transeúntes que pasaban por la vereda
frente a su edificio, pero yo no había ido a ver pies!!!
Walmir se sacó la bata y su cuerpo aun estaba húmedo
porque no se había secado solamente el agua que había
absorbido la tela de su bata era la que faltaba en su
cuerpo pero sus pelos púbicos estaba empapados y ni
que decir de lo mojadas que estaban sus bolas...!
Su enorme pija estaba apuntando hacia el techo y por
esa razón podía ver perfectamente sus huevos enormes
chorrendo agua la cual se escurría por sus piernas.
Se recostó sobre un camastro, me alargó los brazos como
invitándome a acompañarlo cosa que instantáneamente
sucedió luego de quitarme toda la ropa.
Sostuvo la verga con una mano mientras que con la otra
guíaba mi cabeza hasta allí, donde empecé una sucesión
de lamidas cada vez más aceleradas hasta qu empecé a
saborear el precum de aroma muy fuerte que empezó a
fluir a continuación por el meato cada vez que alguna
lamida que tocaba el frenillo inexistente lo excitaba
cada vez más.
La lamí como un helado, pero en cambio esa verga no se
derretía ni disminuía el tamaño como esas delicias
gélidas, este helado crecía y se ponía cada vez más
duro y caliente, con los minutos que pasaban e iba
recibiendo mis agasajos linguales.
Mis labios rozaron su glande muchas veces con esas
continuas lamidas hasta que fueron abriéndose para
dar paso a esa enorme cabeza que a estas alturas
hedía bastante por el precum que estaba expulsando
en una cantidad muy poco usual.
Cuando todo el glande estuvo en mi boca y el reborde
pasó mis labios fue imposible que su verga avanzara
más porque no había lugar dentro de mi boca para
esa cantidad tan grande de carne palpitante, dura y
exremadamente húmeda debido a sus jugos naturales.
El se dio cuenta de que era imposible que avanzaran
unos pocos milímetros más de su herrmienta dentro
de mi boca y me dijo que me pusiese boca abajo para
intentar una penetración.
El temor de una lastimadura o perforación me acosaban
pero para eso había ido, este tipo me había excitado
lo suficiente como para no retroceder así que le
obedecí muy mansamente y me puse en la pose que me
había solicitado.
Pude sentir como sus manos rudas separaban mis piernas,
luego se acercaron a mis nalgas y tambien las separó
dejando mi hoyo expuesto al aire y a sus instintos,
lo tocó con la yema de sus dedos comentando que estaba
muy seco y apretado, y a continuación pude sentir algo
tibio que caía en ese lugar haciéndome estremecer.
Walmir me escupió el culo para luego ir trabajándolo
con sus dedos hasta que la resistencia fue cediendo y
se fue abriendo muy lentamente con cada metida de
dedos y con los diestros giros que estos hacían en
mi hoyo cada vez dilatádolo más.
Cuando detuvo la introdución de sus dedos comentó algo
como que aún no estaba preparado para recibir \"a seu
membro\", caralho o como le digan en su lengua, por lo
que agarró un pote de crema e introdujo cuatro dedos
allí extrayendo una abundante cantidad de crema blanca
que inmediatamante desapareció dentro de mi recto.
Lo sentí helado y completamente resbaladizo cuando sus
dedos entraron con bastante comodidad, pero según él
no estaba lo suficientemente humectado para que
entrase seu caralho.
Que querría hacer este tipo? Por que tanta preparación?
Era cierto que su pija era grande, pero por que tanto
preparativo?
Me dejó un momento con mis manos separando las nalgas y
fue hasta un mueble, abrió un cajón y volvió con un
frasquito con un gotero de plástico, me dijo que eran
unas gotas dilatadoras, a continuación me echó tres o
cutror gotas en mi canal anal y me hizo cerrar las
nalgas para que hiciesen efecto.
No sé si era cierto lo de las gotas o fue una comedia
para tranquilizarme, porque mi culo pedía pero mi
mente rechazaba por el dolor que se imaginaba que
vendría a continuación de que ese glande pasase por
mi orificio distendiendo el esfínter.
Vi nuevamente al glande chorreante de Walmir que se
acercaba a mi boca para que lo lamiese un poco antes
de que desapareciese dentro de una camisinha
extralarga que Walmir tenía en su mano, así lo hice
y esas gotas viscosas, de aroma penetrante pasaron a
ser parte integrante de mi saliva.
Cuando todo ese trozo de \"pau\" curitabano fue cubierto
por el precum arrastrado po mi lengua quedando
totalmente embadurnado, Walmir se colocó la camisinha
que con un poco de dificultad se deslizó por su glande
hasta cubrir totalmente su pedazo de tripa colgante.
Bajo mi estómago puso un almohadon para permitir que
mi cuerpo quedase un poco más levantado y a los pocos
segundos se colocó entre mis piernas abiertas apuntando
su ariete a mi dilatado hoyo.
Pude sentir cuando su glande tocó mi \"rosa abierta\" y
fue metiéndose lentamente sin ningun obstáculo que lo
frenase, ignoro si fue la dilatación producida por esas
gotas o mi subconsciente creyendo eso lo dialató en tal
forma que permitió la entrada de su verga sin ninguna
dificultad,
Entró más de la mitad sin ninguna consecuencia negativa,
pero allí su miembro se engrosaba un poco más, me
dolió un poco cuando pasó esa parte pero una vez que
atravesó mi esfínter el final del tronco llegó a su
destino produciendo mucha excitación en ambos.
Mi verga estaba muy dura acomodada bajo la almohada y
cada vez que él me la metía mi verga era empujada bajo
la almohada frotándose con la colcha áspera que
cubría su cama y me producía un cosquilleo tremendo
en los alrededores del frenillo
Cada vez que su verga se acomodaba plácidamente en mi
interior y era girada como un sacacorchos mi esfínter
sentía ese cosquilleo delicioso y a los pocos minutos
de ese mete y saca percibí en mi glande el anuncio de
que inmediatamente iba a despedir unos grandes chorros
de semen caliente y efectivamente eso sucedió.
Bajo su almohada y sobre la colcha quedó una gran
cantidad de leche recién expulsada, él lo notó por mis
gemidos muy altos y porque las convulsiones de mi
esfínter que quería expulsar hacia el exterior a la
gran verga alojada allí.
Walmir luchó para mantenerla dentro mientras las
contracciones de mi ano iban disminuyendo al mismo
tiempo que mi semen era expulsado en su totalidad.
Una vez que me hube calmado, quedé inmóvil sobre la
cama con la pija de Walmir clavada totalmente,
nuevamente empezó un mete y saca furioso, violento y
rápido hasta que dijo que iba a terminar.
Ni falta hacía que me lo anunciase porque a pesar de
la dilatación de mi esfínter podía sentir algo de la
agitación de esa verga, pero más evidentes fueron
sus bufidos los que me anunciaban lo que iba a suceder
de un momento a otro.
El rápidamente extrajo de mi interior esa \"arma\" que
teníia adormecido el interior de mi recto, me dio
vuelta de un manotazo dejándome boca arriba.
Pude ver su cara totalmente congestionada por el placer
y el morbo, se sacó el condón todo manchado de lo que
extrajo de mi interior y con una mano se pajeó a toda
velocidad hasta que en pocos segundos expulsó una
interminable sucesión de largos chorros de color ámbar
sobre mi vientre.
Una vez que todo hubo pasado me toqué el culo porque no
lo sentía y efectivamente no tenía ninguna sensibilidad
en esa parte!!!
Me dio un trapo para limpiarme un poco, pero no pudímos
ir al baño porque no teníamos más tiempo y yo debía
estar en el comedor del hotel para la cena de despedida.
Su verga hedía tremendamente!!!
Sería por el esfuerzo y al mismo tiempo por los jugos
que había expulsado en una cantidad tremenda pero dado
el tamaño de su pija y de sus bolas no se podía esperar
un cantidad menor.
Nos vestímos rápidamente y cuando estábamos saliendo me
acordé y le pedí los folletos para que nadie sopechase
de esa imprevista salida del hotel hacia su casa.
Me dio una cantidad enorme de papeles, algunos muy
interesantes con la historia de Curitiba y una guía
turística en la que figuraban innumerables lugares que
jamás imaginé que existían en los alrededores de
esa ciudad.
Cuando llegamos al hotel los demás turistas estaban
comenzando a devorar los postres, nos acomodamos en
nuestros lugares, ya que el guía había invitado a
Walmir para que compartiese nuestra cena de despedida.
Mi culo ardía, me quemaba y era imposible tenerlo mucho
tiempo depositado sobre la silla, esa incomodidad me
impulsaba a moverme mucho para ubicarme de alguna
forma en la cual estuviese cómodo pero era imposible.
Terminada la cena nos condujeron a una sala con un
gran piano para terminar la noche cantando y bailando.
Me despedí con la excusa de que tenía que hacer el
equipaje mientras mi tío y primas se quedaron allí.
Walmir me acompañó hasta el ascensor y mientras lo
esperábamos me dijo que el casi nunca se acostaba con
hombres, no le gustaban, pero esos bumbums de la playa
lo habían excitado mucho y me vio tan complaciente y
como le demostré que me interesaba su \"pau\" me lo
había ofrecido para que lo probase porque no tenía
tiempo de buscar a alguna mujer para que calmase su
calentura.
Lo dejé allí, subí al ascensor y rápidamente fui a mi
habitación a quitarme toda la ropa mojada porque mi
esfínter trataba de volver a su tamaáo natural y con
cada contracción expulsaba líquidos de mi interior,
que fueron producidos al derretirse la enorme cantidad
de crema que Walmir me había metido con sus dedos y
que luego su verga se había ocupado de llevar a las
profundidades de mi ser.
Me senté en el bidet no tanto para higienizarme sino
para calmar esa fiebre con los chorros de agua fría que
entraron a bastante distancia de la dilatada entrada.
Un gran alivio acompañado por ardor sentí cuando esa
agua fría recorría parte de mi lastimado recto hasta
que finalmente me di una ducha completa de agua tibia
para sacarme los aromas del néctar que la verga de
Walmir había depositado sobre mi vientre.
Luego me tomé un par de pastillas antidiarreicas para
evitar que mi lastimado esfínter me jugase una mala
pasada y me sucediese algun accidente en el viaje de
regreso.
Cuando llegó mi tío, me encontró muy tranquilo haciendo
mi equipaje, comentó algo de la fiesta de despedida y
de cuanto le había gustado el viaje hasta que al final
nos dormimos.
A la mañana siguiente fui despertado por unos dolores
de barriga muy fuertes y a pesr de las pastillas que
había tomado la noche anterior no pude retener el
contenido de mis intestinos manchando la cama y yendo
al baño a toda velocidad para expulsar lo poco que no
quedó depositado sobre la cama.
Por suerte en el viaje de regreso no me sucedió nada
parecido y fue tranquilo hasta llegar a Montevideo.
OMAR
Como siempre cualquier comentario o consulta me los
pueden hacer a omarkiwi@yahoo.com


Omar Sorondo

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