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Follando con Irina

28.01.2008. 10:38

Irina es mi profesora de ruso.Obviamente es rusa.Obviamente es alta, rubia, hermosa, perfecta.
Últimamente no sólo es mi profesora de ruso, sino de francés, griego, kamasutra, lluvia dorada, etc, etc, etc.
Necesito aprender idiomas por negocios, el ruso en primer lugar, y me dieron de ella las mejores referencias.Como ambos tenemos poco tiempo, quedamos en que me daría clases cuando la academia en la que trabaja cerrara sus puertas.El dueño, su jefe, es también su amigo y no tuvo problemas en dejarle las llaves.Hicimos todos los acuerdos por teléfono, y hasta el primer día de clase yo pensaba que sería una rusa gorda de mejillas coloradas y con bigote,con una botella de vodka guardada debajo del escritorio.Así que cuando apareció casi me caigo de la silla.Es como una Bo Derek mejorada y mucho más joven.Alta, rubia, de grandes tetas, cintura estrecha y largas piernas, y un culo y unas caderas perfectos.
Yo tampoco estoy nada mal, y desde el principio ella me miró de una forma especial, o al menos me lo pareció.
Durante la primera clase me explicó un poco el plan de estudios, durante la segunda, empezó con los rudimentos del idioma, del cual debo decir que yo no entendía ni papa, porque no tiene nada que ver con el castellano, y porque estaba turulato por ella.Escribía en la pizarra con una minifalda que casi no le tapaba el culo, y yo estaba como los niños, tirando el lápiz al suelo para verle las bragas.Se ponía a mi lado y me indicaba algo en el libro, con unas manos hermosas de dedos largos y uñas muy cuidadas, y yo sentía cómo me rozaba con los muslos, y aspiraba su perfume.
-¿Chanel nº 5?, le pregunté al tercer día, porque me quedo bastante con los aromas.
-Sí, me dijo sonriendo.¿te gusta?
-Mucho.¿sabes que era el que usaba Marilyn Monroe? Una vez le preguntaron qué se ponía para dormir, y respondió que unas gotas de Chanel...
-Ah, sí?dormía desnuda, como yo, dijo riendo.
Ella siguió con la clase pero yo( pensando en ella desnuda entre las sábanas, bajo las sábanas, sobre las sábanas, debajo de mí, sobre mí) me calenté y se me puso la polla tan tiesa que me dolía, aprisionada como estaba por el tejano.Aún así, la tienda de campaña que formó era muy notoria, y me puse un libro sobre la bragueta para ocultarla.
Al cuarto día yo pensaba en ella no sólo durante la clase, sino en mi casa, en el trabajo, conduciendo, tomando copas, en la cama,y me mataba a pajas imaginando que la desnudaba arrancándole la ropa con los dientes, y que la lamía enterita y me la follaba de pie, y en todas las posiciones posibles.
Al quinto empecé a apretarme contra ella cuando me explicaba algo, a rozarla sin disimulo al pasar.
Al sexto le dije:-Irina, tengo que comentarte una cosa.Me gustas, y quiero invitarte a cenar y luego a bailar, o a lo que te apetezca.Si crees que no es correcto porque tú eres mi profesora y yo tu alumno, dejo las clases porque prefiero salir contigo que aprender ruso.Todo esto si tú quieres, claro.Si no, igual dejaría las clases porque me pongo malo teniéndote al lado.
-Me gustaría mucho salir contigo,Joan, dijo con su encantador acento.Y no entiendo por qué no puedes seguir estudiando conmigo al mismo tiempo.
-Así que no tienes problemas con que hagamos las dos cosas?pregunté viendo el cielo abierto...De coña.Quedamos para hoy, digamos a las diez?
-De acuerdo.
La pasé a buscar por la casa que comparte con dos amigas, y estaba como siempre, deslumbrante.Tacones, una minifalda negra que era tan grande como un cinturón y una blusita color rosa que anudaba sobre su estómago,dejando un ombligo perfecto, redondo y hundido, al aire.
Cenamos en un japonés, y descubrí que teníamos gustos muy parecidos.Comida japonesa, amor por el deporte, la lectura, el cine, la escalada,los viajes...
Fuimos a bailar a un local de esos en los que todavía ponen música para bailar agarrados, y desde el momento en que le enlacé la cintura, y la atraje hacia mí, tuve una erección de caballo, pero ya no me importó que se notara.Ella no intentó esquivarla, al contrario, se apoyó sobre la tranca de manera que yo sentía la protuberancia de su pubis contra el pene.
Me miró sin cohibirse, la miré y nos besamos, primero un beso seco, de rozar los labios, que se fué haciendo más y más profundo.Le abrí la boca con la lengua y entré buscando la suya.La encontré fresca y mojada, dispuesta a entrelazarse con la mía.
-Irina, jadeé, te desnudaría aquí mismo y te follaría sobre la pista...
-Yo también,dijo con la respiración acelerada.
Le toqué los pechos y descubrí que no llevaba sostén.Las pezones se le endurecieron al tocarlos, y los froté a través de la tela.Su cuerpo se plegó totalmente al mío y puede notar su calor.
-Vámonos de aquí, le dije, que daremos el espectáculo y nos van a echar.
-Podemos ir a la academia, dijo, está vacía y soy la única que tiene las llaves.Verónica tiene otro juego pero está fuera de la ciudad hasta mañana.
_Vamos, dije, pensando que en mi casa estarían mis compañeros de piso, y en la suya lo mismo.Además, la idea de follar en los pupitres, entre el polvo de tiza, los papeles y los libros, me parecía transgresora y morbosa, y me excité mucho más , si cabe.
En el ascensor nuestras manos volaron buscando los pliegues de la carne, las protuberancias y los valles.Toqué su sexo a través de la braga, y ella me agarró la bragueta y ambos íbamos ya medio desabrochados cuando abrimos la puerta de la academia.Me senté en una silla y cogiéndola por las nalgas (tan duras que parecían de mármol)la atraje hacia mí.Ella se inclinó, me apoyó las manos en los hombros, y bajando la cabeza, me besó.Sentí su pelo haciéndome cosquillas mientras caía como un manto dorado y suave.Me quité la ropa porque necesitaba sentirla toda contra mi piel desnuda.Mi polla saltó hacia arriba como un resorte, una vez liberada de su prisión, y ella soltó una exclamación al verla y dijo algo en ruso que no entendí.La cogió y primero se la metió en la boca, chupándola con fuerza.Luego comenzó a pasársela por todo el cuerpo, frotó sus tetas con el glande, se acarició el vientre, metió la punta en el ombligo, rozó sus nalgas, y luego la soltó y comenzó a pasarme los pechos por la piel.Yo notaba la carne de las tetas aplastada contra mi espalda, las puntas duras de los pezones recorriendo mi columna vertebral, mi cuello.Frotaba sus tetas contra las mías, hasta que llegó con ellas a mi polla.Yo se las cogí con ambas manos y metí la pija entre las dos, juntándolas y oprimiendo con ellas mi verga.Me movía y veía cómo el miembro le llegaba hasta el cuello, desaparecía, volvía a aparecer mientras ella llevaba los senos hacia arriba y hacia abajo, para que me frotaran deliciosamente el pene.
-Mmm, tus tetas me vuelven loco, dije saliendo de aquel canal para chuparle los pezones.Bajé lamiéndole el vientre y mi llegué al monte de Venus,depilado casi por completo.Tenía sólo un poquito de vello rubio en el que enredé la lengua, para bajar luego por la hendidura y atrapar su clítoris.Se puso a gemir de placer y apretaba su chocho contra mi cara pidiendo guerra.
Hundí la lengua en su raja, sorbí su clítoris, lamí su culo, y cuando no pudo aguantar más me hizo sentarme en la silla y se puso encima mío, frotando su sexo abierto contra mi cuerpo, y dejando un surco de brillante flujo por mi pecho y mi pubis.
-Te voy a follar, le anuncié .¿quieres que te la meta?
Asintió con la cabeza sin decir nada, y cogiéndo el pene con una mano, busqué la entrada de su vagina, y le metí el carajo por el coño hasta la base.Gritó y empezó a sacudirse sobre mi polla, de manera que cuando yo subía ella bajaba y nuestros cuerpos se juntaban con un ruido seco.Follamos violentamente sobre la silla hasta que me pidió que me corriera con ella...
-¡Córrete Joan, que ya me viene..¡córrete conmigo!ohhhh, me viene, me viene...
Y yo:siiii, me corro contigo, Irina... me corrooo, me corrooo...
Eyaculé como una bestia en su interior, y entonces cayó sentada sobre mí ,el pene aún dentro de su coño.Se levantó y dejó que se escurriera y me besó hundiendo los dedos en mi pelo y acariciándome la nuca.
-Irina, estás muy buena y me gusta follar contigo, murmuré entre besos cuando recobré el aliento.Apretó sus tetas contra mi torso, y ya sentirlas duras y gordas fué suficiente para ponerme de nuevo cachondo.
-Quiero metértela por el culo, susurré..¿nunca lo has hecho por ahí?
-No, me dijo en voz muy baja.¿Me dolerá?
-Te prometo que muy poco, al principio, pero luego gozarás como nunca.Se puso de pie, apoyada en la silla, con el culo en pompa, y pude ver el pequeño agujerito en donde metería toda la tranca.Me prometí que si le dolía mucho, pararía y me dedicaría a otra cosa.Empecé a masajearle el esfínter con los dedos que había untado de saliva.Froté y froté mientras con la otra mano le sobaba el clítoris y le hurgaba en el coño.Levantó presión como una caldera, y al rato estaba suplicando que le diera por detrás.-Métela en mi culo, Joan, que quiero sentirla dentro!suplicaba.Cuando ví que estaba como loca de calentura, presioné con la punta del dardo y lo fuí introduciendo en su esfínter.Cuando éste cedió un poco, gritó, y entonces me detuve, acriciando su chocho en profundidad.Pidió más, y entré un poco ,gritó y me detuve, y así fué hasta que dí un último empujón y la minga entró toda dentro del ano.Allí sí que no pude detenerme, le frotaba violentamente el chichi mientras la follaba furiosamente, pero había dejado de quejarse para moverse tan violentamente como yo.De mi polla brotó un chorro de esperma, y al notarlo, se corrió entre estertores, empapándome los dedos que tenía dentro de su coño.
Tendidos en el suelo y abrazados, seguimos tocándonos un rato largo.Joan dijo quedamente
-¿Qué?, pregunté
-¿Sabes que al masaje en el ano se le llama ruso?
-No lo sabía- respondí riendo.Sí sé que al coito por detrás se le llama griego.Empecé a lamerle las tetas...
-Irina, hasta follando contigo aprende uno idiomas...


silvia

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