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Gracias a la revista

28.01.2008. 11:11

Episodio que voy a contar me ocurrió el mes pasado tras escribir mi marido y yo a una famosa revista de contactos. Somos una pareja joven, de treinta años, y con una vida sexual bastante normal hasta que Jesús, mi marido, me planteó la posibilidad de mandar un contacto. El llevaba ya tiempo con la idea de buscar un chaval o un matrimonio para intercambio o trio, pero la verdad sea dicha, yo me he criado en unos valores tradicionales en los que eso no estaba bien visto en absoluto.
Tras insitirme bastante al final accedí a la posibilidad de un matrimonio o un chico, e incluso más adelante si las experiencias nos gustaban, podríamos llegar a un trio con una chica. Dicho y hecho. Jesús me sacó una serie de fotos en las cuales yo ponía todas las poses excitantes que se me ocurrían, en ropa interior, desnuda o follando. Al final decidimos mandar una foto en la que se veía desde arriba como Jesus me daba por detrás y se apreciaba perfectamente el estupendo tamaño de su polla y la redondez y belleza de mi precioso culo. Cuando por fin la mandamos yo me mostré un poco exceptica ya que pensaba que la gente no respondía a estas cosas, pero aún así al fin decidimos enviarlo.
El contacto salió a la semana siguiente con la foto y el siguiente texto: "Pareja joven de Granada, con lugar de encuentro y posibilidad de desplazarse, buscan a chico o pareja, de máximo cuarenta años, para trío o intercambio". La verdad es que sólo el hecho de ver mi culo perforado en la revista y pensar que podía estar al alcance de toda España, me produjo tal calentura que casi me corro al verlo. Ante mi sorpresa las primeras cartas tardaron tan sólo dos días en llegar y durante toda la semana llegaron un total de treinta y seis ofertas, cada cual más atractiva que la anterior.
Despues de mucho analizar y mirar una y otra vez todos las cartas y fotografías, decidimos contestar a una pareja de Córdoba que respondían a los nombres de Carlos y María, y que habían mandado una foto en la que estaban desnudos en la playa, de pié uno al lado del otro y se veía que tenían unos cuerpos magníficos. Carlos se veía de 1'80 de alto aproximadamente y tenía un cuerpo musculoso con una polla de muy buen tamaño, pese a que sólo se veía relajada. María por lo que se veía era alta tambien, de 1'70 aproximadamente y con un cuerpo que daba la impresión de ser de los que llaman la atención, con unos pechos grandes y bien puesto, pelo moreno, estomago liso y una piernas y una cara preciosas. Les escribimos a la dirección que nos dieron aceptando su petición dándoles una teléfono para rápido contacto, esperando su respuesta en el menor tiempo posible.
Al los tres días, a eso de las nueve y media de la noche, sonó el teléfono y lo cogió Jesus. Resultó ser Carlos y estuvieron hablando del orden de media hora. Cuando colgó me contó que había quedado con ellos en Córdoba, ya que tenían lugar de encuentro y no tenían posibilidad de desplazarse: el intercambio sería ese mismo fin de semana, para lo que quedaban solamente dos días y había que preparar un viaje a Córdoba para conocer a nuestros nuevos amigos. Despues de preparar nuestras mejores ropas y mi lencería más atractiva, cogimos el viernes el coche y nos fuimos Córdoba.
Cuando llegamos al punto de cita, que era un monumento del centro de la ciudad, ya estaban esperándonos y los reconocimos al instante, ya que en vivo tenían tan buena presencia o incluso más que en la foto. Nos acercamos y tras un breve momento de silencio, Jesus propuso ir a una cafetería para tomar algo y romper el hielo, a lo que Carlos propuso una que conocía que estaba relativamente cerca y quen era de buena calidad. Una vez que estabamos en la cafeteria ya empezamos a hablar y Carlos y María nos confesaron que habían dicho la verdad en todo lo que nos dijeron en la carta excepto en una cosa: eran novatos tambien en el campo de los intercambios. Cuando dijeron eso más que enfadarnos, nos relajó, pues ibamos a experimentar todos un nuevo campo por primera vez, y no iba a haber ventajas por la experiencia.
Despues de un buen rato hablando e un monton de cosas variadas nos fuimos a su casa, donde tomamos una última copa antes de pasar a un ambiente más relajado y distendido. Cuando la terminamos María me propuso la posibilidad de ir a tomar una ducha con ella mientras Carlos y Jesús se tomaban la penúltima copita. Yo accedí y fuimos al cuarto de baño, donde mientrasMaría preparaba el agua, yo me fuí desnudando hasta quedar con los pechos desnudos y un pequeño tanguita en la parte de abajo. En cuanto estuvo la ducha lista María se desnudó tambien y pude apreciar que el fabuloso cuerpo que se veía en la fotografía no era si quiera comparable a la mararavilla femenina que tenía delante. En ningún momento habíamos hablado de bisexualidad y además no estaba en mis planes, pero cuando ví el cuerpo de María delante de mí con un contorno de cuerpo maravilloso y unos pechos y un culo de impresión, la verdad que se me cambiaron las ideas y me entraron ganas de pasarle la lengua por todos los rincones de su cuerpo. María se dió cuenta de la situación y se acercó a mí y mientras me quitaba el tanguita acercó su boca a la mía dandome un beso que en principio me resultó extraño y despues me produjo una situación dificil de explicar. Nos metimos en la ducha y comenzamos a frotarnos con las esponjas y el jabón haciendo incapié en los pechos y los coños, produciendonos un placer que yo jamás me esperaba, pués hasta ahora el hecho de pensar en tener una experiencia lésbica me provocaba más nauseas que otra cosa. Cuando terminamos de quitarnos el jabón María se puso a lamerme los pechos con mucha suavidad y parándose en los pezones, que estaban ya duros como dos piedras y terminó poniendose de rodillas e introduciendome la lengua en el coño. Yo levanté una de las piernas para ponerla en el borde de la bañera y facilitarle la labor, cosa que ella aprovechó para situarse totalmente bajo mi entrepierna y para deslizar tambien la lengua por mi agujero del culo, provocandome muchisimo placer. En breves instantes llegó mi primer orgasmo del fin de semana, produciendose además de la manera más inesperada con mi primera experiencia lésbica. Cuando María notó que me había corrido se incorporó poniendose de pié y apoyando la espalda en la pared me acercó a ella para que ahora fuera yo la que repartiera el placer y ella la que lo recibiera.
Le deslicé la lengua por la boca y el cuello, con mucha suavidad y posteriormente por las tetas, notando con la lengua como se endurecían los pezones. El hecho de estar comiendome a mi nueva amiga me estaba produciendome una excitación muy grande, especialmente cuando me agaché y le introduje la lengua en la conejo, tomando con ella todo el sabor de los flujos de María. En ese momento comprendí porque a Jesús le encantaba comerme el coño, pues tiene un sabor delicioso. Estuve mucho rato liada en la entrepierna de María, deslizando la lengua y los dedos de un agujero a otro hasta que soltó y gemidito de placer señal del orgasmo que acababa de tener. Me levanté y me abracé a ella y le dí un beso en la boca dejando mi lengua en el interior para que saboreara sus propios jugos.
Nos salimos de la ducha, nos secamos y fuimos al salón donde estaban esperándonos los maridos, ya con una copita de más cada uno. Al mirarnos tan relajadas y por el tiempo que habíamos tardado, rápidamente dedujeron lo que había pasado entre las dos, a lo que Carlos la dijo a Jesús que su mujer llevaba ya tiempo con ganas de comerse un buen plato de "marisco". Nos hizo gracia la frase, nos reimos y a continuación María dijo: "Jesús, ya he probado a tu mujer, y ahora me falta provarte a tí". Jesús sin pensarlo dos veces bajó el pantalón y se dejó la polla al aire, para que María la viera, y ella sin perder un instante cogió y se fué directamente a la polla, llevandosela a la boca mientras que Jesús me miraba con cara de alucinación. Mientras María le pegaba delante mía una gran mamada a mi marido en mi presencia, Carlos se acercó a mi por detrás y me abrazó llevando las manos directamente a mis tetas dándome un pellizco en los pezones y acercando su polla a mi culo. Me dí la vuelta y mientras lo besaba le eché mano al paquete, notando como crecía su polla bajo la presión de mi mano. Me agaché, se la saqué y me la llevé a la boca para darle una suculenta mamada que probablemente no olvidaría.
Estuvimos así un buen rato, y mientras cada uno no dejaba de estar a lo suyo, observé como todos estabamos pendientes de lo que hacía o le hacían a su pareja. Carlos me levantó y me llevó al sofá donde María le estaba comiendo la polla a Jesús y desnudándome me tumbó con las piernas bien abiertas. Jesús hizo lo propio con María y la tumbó a mi lado, tambien desnuda, y ambos comenzaron a comerle el coño a la pareja del otro. A la vez que esto sucedia, entre un inmenso placer, María alargó la mano a mis pechos para meterme mano mientras mi marido le comía el coño y yo hice lo propio mientras su marido me comía el mío. La excitación de que otro hombre me estuviera comiendo el coño a la vez que mi marido se comía un coño ajeno en mi presencia me llevó a una excitación que me provocó un orgasmo como pocas veces había sentido. Al notarlo Carlos se incorporó un poco metiendome la polla en la misma postura en la que me encontraba y mi marido por no ser menos hizo lo propio con María.
Comenzamos a follar como locos, sin dejar de observar a la pareja contraria, cosa que era casi más excitante que el propio placer recibido. María se acercó un poco más a mí y a la vez que mi marido la enganchaba con bastante fuerza se dedicó a besarme y a magrearme mientras su marido me follaba a mí. Cuando llevábamos un rato así Carlos se quitó y se tumbó en el suelo, indicándome que cabalgara sobre él. Al verme mi marido botando sobre Carlos la produjo tal excitación que no tuvo más remedio que sacarle la polla del interior a María y correrse sobre su coño y estómago. María trás la corrida se levantó y se acercó a Carlos y a mí, poniendose sobre la cara de Carlos para que le quitara el semen de Jesús con la lengua y el hecho de estar limpiando a su mujer el semen de otro hombre le debió excitar muchísimo pues se corrió al momento en mi interior, llevandome a mí a otro orgasmo. Me fuí al sofá tumbé al lado de Jesús, que todavía no se había recuperado de su corrida y le basé y le abracé con mirada de complicidad. Cuando Carlos terminó de limpiar a María, esta se agachó y le limpió la polla de semen a Carlos. Mientras tanto y me puse a chupar el nabo de mi marido para limpiarle los restos de semen que le quedaban.
Después de llevar un rato ambas comiendonos las pollas de nuestros respectivos, María se acercó a mí y comenzó a comerme el coño, todavía lleno de la leche de su marido y Carlos, que ya se había recuperado le metió la polla por el coño ante el gemido de placer de María mientras que yo continuaba comiendole la polla a Jesús. Tras un rato en esta situación Jesús, con la polla como el campo del Valencia (Mestalla), se incorporó, y poniendome a mi a cuatro patas me la metió de un solo empujón que hizo que soltara un grito al notar su verga en mi coño. Cuando ya estabamos todos a punto de corrernos, Carlos le preguntó si podía darme por el culo, y Jesús le dijo que sin problema, que era una de las cosas que mas me gustaban. Dicho y hecho, se cambiaron de pareja y Carlos me la metió en el culo mientras que Jesús hacía lo propio con María.
Estuvimos con las enculadas creo que no más de cinco minutos, ya que al sentir sus pollas en unos agujeros tan estrechos y ver como tanto María como yo gemíamos mitad de dolor y mitad de placer ante los empujones de los dos machos que nos estaban enculando con toda la fuerza que sus cuerpos les permitian, cuando nos dimos cuenta las habían sacado, primero Carlos de mí y despues Jesús de María para correrse en nuestras respectivas espaldas. Tras esto María y yo nos fuimos para la ducha, no sin antes habernos pegado un morreo juntando nuestras lenguas y habernos chupado los cuerpos recogiendo en la lamida toda la leche soltada por nuestras parejas.
Y pasaron muchas más cosas ese fin de semana, pues esto que os he contado es sólo el principio, pero como no me quiero extender, ya os las contaré otro día e igual me animo a mandar una foto para que la veais.


anonimo

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