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El especialista
30.01.2008. 11:40
| Hay muchas chicas que follan muy bien, pero sin embargo hay otras tías, cachondas y viciosas como ninguna, que son una chupapollas increíbles, y que tienen tanto arte al comerse los capullos, que en cuanto abren la boca y se tragan la verga del tío, es todo un espectáculo verlas mamar. Y eso es lo que le pasa a Consuelo, que es una mujer insuperable, que podría ganar el primer premio sorbiendo pichas. Cuando empieza a hacer una mamada, es como un rito.Lo primero que hace es recorrer con su lengua la gorda cabeza de la tranca, pasando lentamente la punta por los pliegues de la piel y la punta del glande.El macho empieza a ponerse pálido y a respirar fuerte, y los huevos se le hinchan como si fueran a explotar. -Mamona. Mamona. Estoy a punto de reventar. Que lengua tienes zorra. Degenerada, que eres una putita degenerada. Consuelo, al ver al tío al borde del histerismo, se siente satisfecha, contenta, porque es capaz de hacer de él lo que quiera, dominarlo hasta que quede rendido. -Traga polla. Traga polla-ruge el fulano descontrolado. -¡ Ya me la trago, chulo¡ Ya me la como entera, como me gusta tu biberón. Voy a beberme la lechecita de tu gordo biberón. Consuelo sabe usar todos los trucos inimaginables par que el tío se muera de gusto. Le gusta recrearse en las deliciosas maneras de mamar, cuando su carne se excita y siente su cuerpo dispuesto a llegar a la locura de la corrida. Desde niña ya era una viciosilla. Siempre le habían gustado las pollas. De jovencita, en el colegio donde estudiaba, abrió un agujero en el lavabo de los chicos, y miraba con deseo cuando los tíos se sacaban sus pollas. En una ocasión la descubrieron dos compañeros del colegio, y para evitar que se chivaran tuvo que arrodillarse y hacerles una mamada fenomenal. Tan pronto se corrió la voz de que la niña era una chupadora insaciable, muchos chicos se la llevaban a los vestuarios, sacaban su polla tiesa y ella se la trabajaba hasta que los chavales se corrían dando alaridos de gusto. La chiquilla era una zorra de campeonato. Se puede decir que Consuelo tiene una buena escuela en eso de las mamadas y sabe sacarle el mayor partido a sus chupadas. Cuando ya se siente satisfecha de tanto lengueteo en la polla de su amante, entonces llega la hora de que se la tire a fondo. -Tío , fóllame, vamos, venga fóllame. Cuando siente la polla dentro de su coñito, entonces sus labios vaginales aprietan la gorda tranca, y sus tersas nalgas se frotan continuamente sobre los muslos del tío. La rajita se le empieza a humedecer, y el primer hilillo de su caldoso jugo va brotando de su coñito de puta, pero ella contiene el deseo hasta que todo su cuerpo está preparado para la gran explosión de su corrida. -Estoy mojada, tío. Estoy mojada de flujo. Mi coño esta ardiendo. Mi chochito esta muy mojado, si. No pares. La polla se va clavando en su vientre como una lanza. La dura y tiesa picha va perforándola con un meneo de culo del hombre, sintiendo como si esa lanza caliente se estuviera llegando hasta el estómago. Ella percibe una fuerte presión en la pepitilla de su coño, haciéndola gritar, como si fuera a atravesarle sus entrañas. -Chulo, maricón. Chulo, qué gusto me das. Eres un chulo que me estas rompiendo el coño. -Eso es lo que te gusta putita. Te gusta que te destroce el chumino. Que te lo abra hasta que te mueras. -Sí, sí, Sigue destrozándome. Sigue atravesando mi cuerpo. Métemela hasta que me desmaye. Todo alrededor de ella se vuelve turbio, como si fuera a perder el conocimiento. Se siente llena de placer. De pronto se da cuenta de que está llena de leche y su coño filtra las últimas gotas del espeso jugo que va metiéndose poco a poco en su vientre. Pero a pesar de la mamada y del polvo bestial que le ha echado, no quiere que la virilidad de su amante decaiga. Le gusta que su polla tiesa siga escarbando en los pliegues de su rajita. A ella le entra el deseo de que se él quien escarbe con su lengua en su raja abierta. -Chupa tú. Chupa mi coño. Consuelo se abre aún más de piernas y le muestra su surco mojado y caliente. El tío se tira sobre la rajita y su lengua empieza a saborear la pepitilla, a metérsela entre sus labios tirando de ella hacia delante, arrancándole quejidos de delirio. -Hijo de puta. Eres un hijo de puta. Me vas a arrancar la pepitilla. Me vas a arrancar el coño. Después de mordisquear a gusto, mete su lengua hasta el fondo, moviendo la punta dentro de su surco enfebrecido, y sorbe el caldo húmedo del chocho, con deleite, como si estuviera bebiendo el más fuerte licor. -Chulo, sigue- No cesa de repetir al borde del delirio. Cuando ve que ella no puede resistir su trabajo de lengua le propina una lamida a todo lo largo de la raja, de arriba abajo, hasta que Consuelo sufre un espasmo, un temblor violento, y siente que le llega una corrida salvaje. -Como me has jodido, cómo has lamido mi coño. Estoy rendida-suspira mientras coge un cigarro-. -Tu mamada ha sido bárbara, consuelo. Eres la mejor mamona que he encontrado en mi vida. Cuando los dos se encuentran ya más serenos, el hombre le pide ilusionado: -Otro día tienes que hacerme otra mamada como la de hoy. Consuelo sonríe. -Te la haré, pero con una condición. Que tú me comas el coño como lo has hecho ahora. | |
J.Serrano |
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