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En el sex shop

21.01.2008. 07:42

Nunca,hasta aquel día yo había estado en un sex shop.Tenía tiempo por delante,ya que hasta la próxima clase que me tocaba dar en el instituto(soy profesora de inglés)faltaban unas horas.
Demasiado pocas sin embargo para volver a casa porque eso supondría coger el tren de cercanías,caminar y luego repetir el trayecto a la vuelta.
Ahora que lo pienso, aquél fué el día de los ¿y por qué no?.
-¿dar un paseo con este calor?¿Y por qué no?
-Entrar en un sex shop para ver como es? ¿y por qué no?No es mi barrio, nadie me conoce,soy mayor de edad.Me decidí y entré.
Estaba fresco y agradable, con un tenue aroma a jazmín flotando en el aire.Había zonas en penumbra, y zonas más iluminadas, con todo tipo de objetos.Me detuve en algunos, intrigada.Ni siquiera sabía para qué se usaban.Había desde revistas porno para todas las aficciones, videos,una increíble variedad de condones: de colores, con sabores, con estrías, con protuberancias, king size, normales.Trajes para fetichistas, para sado, zapatos, lencería erótica,máscaras, látigos y muchísimos consoladores y vibradores para todos los gustos
Estaba yo mirando un consolador que se llamaba Two for you, o sea "dos para tí" que tenía dos pollas, una pequeña y otra más grande, supongo que para la vagina y para el culo al mismo tiempo, cuando el aroma de jazmín se intensificó y oí una voz suave y dulce que decía:¿puedo ayudarte en algo?
-La verdad es que no busco nada especial,repuse, sólo he entrado a mirar.Miré a la propietaria de la voz sugerente, y me encontré con una rubia de cara un poco hombruna, con un cuerpo musculado y firme muy atractivo.
-Seguramente encontrarás algo que te guste.Es muy bueno introducir cosas nuevas en la pareja, dijo.Acaba con la monotonía.
-No tengo pareja, dije llevada por no sé qué impulso.
-¿Es posible que una mujer tan bonita no tenga un hombre a su lado?.
-Es posible porque no me gustan los hombres, dije.Soy lesbiana.Se lo lancé así, de sopetón, porque siempre lo proclamo, y además porque había algo en ella que me decía que éramos del gremio.Y acerté.
-Ah, yo también.Pues entonces te voy a mostrar lo que a las estupendas más nos gusta.No has probado nunca ningún juguete de éstos?
-No
-Pues verás qué delicias.Y empezó a desplegar una batería de consoladores y vibradores que no acababa nunca.Llegó entonces a uno que se ataba con correas a las caderas, y se lo ató para demostrarme cómo se usaba.
-Da igual dije( pensando al verla con eso puesto que se debería gozar mucho con esa prótesis dentro. Manejada por alguien que sabe lo que se siente cuando te la meten, y no por un tío que sólo lo supone),no estoy con nadie en este momento así que no podría usarlo.
-No te ofendas, pero si quieres, cerramos el local y atrás tengo un cuarto muy cómodo.Te puedo hacer una demostración práctica.Nos lo pasaremos bien.
-Soy una loca de la guerra.Vamos allá.Un quiqui y me voy.
No es la primera vez que lo hago.Es genial encontrarte con alguien y hacerlo rápido y satisfactoriamente.Luego, si te he visto no me acuerdo.
Pasamos a la trastienda, y allí tenía de todo:nevera, cama, un sofá, una tele.De camino cogió algunos aparatos:juguetes, como los llamaba ella.
Ponte cómoda, me dijo.Me quité el vestido y me quedé en ropa interior.Se quedó mirándome.
-¡Que hermosa eres!dijo.¿Puedes quitarte también las bragas?lo hice, y ella también.Le quedó solo una camisola negra, y pude ver sus caderas estrechas, su pubis abultado, y un clítoris protuberante y largo.Verla me calentó y emepcé a tocarme el coño.Ví que se ataba a la cintura las correas de una polla de látex, con cojones y todo y de dimensiones considerables.

-Antes de metértela, quiero chuparte, dijo, y por supuesto, yo me dejé.
-Abre bien las piernas que quiero cubrir todo tu coño con mi boca.Los flujos habían empezado a manar
de mi cuerpo, y mi calentura iba en aumento minuto a minuto.Empezó besando mi sexo con besos cortos y de estilo ventosa, luego sacó la lengua y le daba a mi grieta lametones largos y profundos.Después se apoderó del clítoris y lo introdujo en su boca, chupándolo con fuerza.y dándole a la punta con la lengua.Aquello era riquísimo.Me retorcí de gusto.
-¿Te gusta?, me preguntó soltándome un momento.
-Sí, mucho.Sigue.
Había traído dos vibradores clásicos, y mientras me chupaba,me metió uno en el coño, moviéndolo hacia los lados y en un mete saca que me hizo correr mientras cogía su cabeza y me apretaba contra su lengua.

No me dejó descansar ni un minuto.Me empezó a meter el otro vibrador hasta que estuve caliente nuevamente,y entonces dijo:voy a meterte la tranca hasta el estómago.Chúpala para lubricarla.Era extraño y excitante hacerle una felación a una polla de plástico, y cuando la tuvo empapada de saliva, me apartó y me hizo sentar encima de la verga.Aquello entró a toda velocidad, llenándome la vagina por completo,y empezó a follarme con violencia, mientras sus dedos golpeteaban mi clítoris.En realidad no me ocupé en ningún instante de su placer, y me corrí gracias a aquella polla rosa como nunca me había corrido con un hombre o con una mujer.Cuando acabé, empapada.se quitó la polla, y me ofreció su coño que se abría y cerraba como una almeja.Unté mis dedos en el flujo que había brotado en mi corrida,y se los metí en el chocho lentamente, mientras con la lengua le acariciaba el clítoris enorme.Jadeó, se retorció y en pocos segundos se corrió.Se ve que ya al follarme estaba a punto.
Miré el reloj y ví que se acercaba la hora de mi clase.

-Tengo que irme, lo siento, dije
-No importa, vete, respondió.
-Te voy a comprar lo que hemos usado porque me ha gustado mucho, le dije, y salí de allí llena de paquetes.
-Mientras le pagaba, no pude aguantar y le pregunté

-Oye, no te ofendas, pero ¿has hecho esto otras veces con alguien que ha entrado en tu tienda?
Sonriendo apenas, respondió
-Es un buen lugar.Vendo mucho...

silvia

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