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Historia de un colegio de señoritas II

18.01.2008. 11:24

Hola.¿se acuerdan de mí?.Soy Candy Jones, la que les contó el primer capítulo de "Historias de un colegio de señoritas".Mi papá me envió aquí para ver si me enmendaban.Tuve un lío con una compañera, me pescaron... Mi tutora (alumna del curso superior elegida por sorteo) me castigó con una estupenda sesión lésbica.
Este sitio está lleno de lesbianas,aunque todavía no he averiguado si los profesores varones se montan alguna juerga con las alumnas o con colegas.Si lo averiguo, ya os lo contaré.Por lo pronto, he detectado el nido de tortilleras, donde, (por supuesto )en poco tiempo yo seré la reina.
Ayer he visto cómo se lo montaba la del cuarto de al lado con la del cuarto de enfrente.
Estaba yo leyendo la biografía de Mary Shelley,la autora de Frankestein , porque mi querida tutora me ha encargado un trabajo sobre ella.Me preguntaba si la tal Shelley sería lesbiana.Supongo que no , porque estaba casada con el poeta del que tomó el apellido, pero nunca se sabe.Formaban un grupo donde algunos le daban al opio y al ajenjo, y donde había muchos homosexuales, así que tal vez...
Perdida en mis divagaciones sobre las tendencias sexuales de la escritora, oí unas risitas de lo más sugestivas, como cuando juegas y te haces cosquillas y arrumacos.
Aburrida de la literatura, y deseando un rato de charla con algún ser vivo, me levanté de la cama y con la biografía aún en la mano, me acerqué a la puerta y salí al pasillo.Las ví de espaldas, a mi vecina y a la de enfrente, que se llaman Melanie y Minnie, como la ratona de los dibujos.Todos las llaman M and M porque están siempre juntas cuchicheando,pero yo uso sus nombres porque las describen:Melanie la dulce y Minnie la cursi.Le quedarían bien los zapatitos , el collar de perlas y el bolsito de su colega ratonil.Pero lo cierto es que más allá de mis consideraciones de malvada, están muy buenas y son preciosas.
Decía que las ví de espaldas y ví también que antes de entrar en la habitación de Melanie, ésta, sin saber que las veían, le pasó a su amiga un brazo por la cintura.
Mmm, pensé,¡aquí hay tomate!, y disimulando, como si estuviera leyendo el libro que aún tenía en la mano, me acerqué a la puerta de su dormitorio y , como estaba entornada, me puse a espiar.
Las dos, peinadas con aniñadas coletitas, estaban sobre la cama.Jugaban con un ¡Snoopy de peluche!...hay que ver.A mí me daría vergüenza . Se reían y Melanie movía el muñeco como una marioneta y hablaba como si fuera él.
-Minnie, me gustas mucho, y quiero verte las braguitas y el sostén...
-Hala, Snoopy, eres un guarro.Pero como te quiero mucho te voy a complacer.
-¡Viva, viva!Melanie, veremos a Minnie en ropa interior...
-Sí, Snoopy, pero Melanie tiene que mostrarme la suya.Si no, no vale.
Y las dos se quedaron en braguita y sujetador sentadas en la cama.
-Minnie, dijo el perro,Melanie te quiere mucho y quiere que la beses en la boca.Con la lengua.
La ratoncita se acercó a su amiga y le plantó la boca en los morros.Empecé a ver cómo salía su lengua al encuentro de la otra, y de golpe aquello se transformó en un beso de tornillo de lo más apasionado.Yo levantaba temperatura, medio escudada en el librito, y rogando al cielo que no apareciera nadie a interrumpir mi voyeurismo.
Las dos guarras se habían despelotado por completo y sus cuerpos jóvenes eran una delicia.Minnie dejó de besar a Melanie (que había abandonado por completo a Snoopy),y empezó a lamerle el cuerpo en un recorrido que descendía claramente hacia su sexo.
Yo frotaba mis muslos entre sí tratando de calmar el ardor que sentía en el coño.Es tuve en un tris de ir a mi habitación a desfogarme, pero aguanté porque no quería perderme el espectáculo:lo guardaría con detalle en la memoria, y lo usaría después para una super paja.
Cuando la lengua de Minnie llegó al clítoris, Melanie la cogió por las coletas para que su boca se aplstara contra él.Era como si manejara un par de riendas.La otra sorbió, chupó, lamió sin parar mientras se frotaba el coñito con los dedos.
Madre mía, ¡qué manera de mojar las bragas viéndolas!
Melanie apartó a su amiga, incorporándose. No pensará cortar el rollo aquí, pensé...
Pero no, aquella chica tenía alma de amazona. Hizo poner a la ratona en cuatro patas, y subiéndose sobre ella, cogida de sus coletas, la montó. Frotaba su coño mojado sobre las caderas y las nalgas de su amiga, mientras se frotaba el clítoris, y la mano de la otra acariciaba su propio coño. Desde donde espiaba se lo veía mojado y brillante. El flujo también había rebasado las fronteras de mis bragas, y empezaba a gotear por mis muslos.
Al final, la cabalgata fue a toda carrera. Melanie daba cachetes en el culo de la otra, mientras decía.
-¡Muévete, caballo, arre, arre... voy a correrme, Minnie, muévete! La otra movía el cuerpo todo lo que podía y también estaba llegando al clímax. Veía sus dedos frotar sin descanso y cada vez más rápido. Al final, se corrieron las dos, derrumbándose en la cama agotadas.
Mi vecina, sin embargo, no era mujer de uno solo, y pronto empezó a magrear a Minnie. Ésta se puso de pie sobre la cama, y Melanie, acostada, le chupaba el clítoris. Yo estaba a puntito de correrme sin tocarme, y entonces las vi haciendo el 69:cada una chupaba el chocho de la otra.
Entre esa visión, los ruiditos que hacían: mmm, aghhh, ohhhhhh y lo que yo llevaba encima, me corrí sin haber acercado en ningún momento los dedos al coño. Desde entonces creo en el poder de la mente sobre la carne. Ja. Es broma.
Pero lo de correrme sin tocarme sucedió, lo juro. Después me escurrí hacia mi habitación, de puntillas, para que no me descubrieran...
Como veréis, esto, más que un colegio, parece Sodoma y Gomorra. Suerte que no hay ningún volcán al lado, porque si no...
Si me pasa algo más que sea suculento para vuestros oídos y sentidos,( y estoy segura de que en este sitio pasa mucho más) ya os lo contaré. Prometido.



silvia

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