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Jugando con un chupachups

Comentarios (0) 28.01.2008. 12:28

-Soy un chupa chup de fresa, inocente y redondito, ensartado en la punta de un palito blanco.
Señor juez, usted sabe que fuí creado para dar placer a los niños, y a los adultos golosos.Pero me han usado, señoría, para fines que usted no se imagina, y si se los imagina, usted es un guarro, con todos mis respetos.

La rubia del pañuelito en la cabeza me compró en el kiosco de Jenaro ayer por la mañana, pensando en usarlo con otra rubia pero sin pañuelo.Eso sí: tan guapa como ella.Parece mentira que dos criaturas tan bonitas y angelicales hagan cosas tan perversas con una golosina.
La del pañuelito azul se llama Juani, creo, y me dejó a propósito sin el envoltorio sobre la mesa.Era comoestar en la primera fila del teatro, se lo aseguro.Me dejó y se puso a lavar los platos como si nada, pero yo sé que la mente le pedía marcha.La otra rubia rondaba por la cocina, evidentemente con la misma idea en la cabeza.Se acercó y cogiéndome empezó a deslizarme por la piel de su amiga.Por los hombros, el cuello, los labios...Cuando tocaba los labios, la rubita me daba lametazos.Yo protestaba, pero no me escuchaban.Les decía:¡estoy hecho para que me coman, y no lo estáis haciendo!me deslicé por el cuerpo de la chica perdiendo sustancia por el camino.He de reconocer que tenía la piel suave, muy suave, y que era placentero dejar mi huella sobre esa superficie.Pero luego la rubia dejó de lavar y se dedicó por completo a la otra:
-Rebeca-dijo-Parece que tienes ganas de juerga...dame el chupa chup que te voy a mostrar lo que es bueno.
Pasé de una mano a otra,y por un momento perdí el mundo de vista, porque la rubia me colocó dentro de su boca.Me lamía y su lengua me descubría el sentido de mi existencia.
Pero después de un rato me sacó de allí y cogiéndome del palillo con¡los dientes! me acercó a una parte del cuerpo de Rebeca que no quiero nombrar.Bueno, si usted lo exige lo haré.Era el coño, o el chocho, como quiera llamarle.Resulta que mientras estaba dentro de la boca no pude ver nada,perdido en mi revelación existencial, pero ellas se habían quitado parte de la ropa.Una se había subido a la encimera con la camiseta bajada y mostrando las tetas.Las tenía, para su conocimiento, redonditas y de pezón pequeño y respingón.Abría mucho las piernas y le mostraba el coño a Juani, que desnuda de la cintura para arriba se había arrodillado de manera que su cabeza quedaba a la altura del coñito depilado.Sólo tenía,(el coñito)una hilera fina de pelusilla clara como para recordar que allí estaba el pubis.
La de arriba se comía un plátano, y se abría el coñito con los dedos, hurgando en esa grieta rosa sin parar.
Yo seguía sostenido por los dientes y veía que me acercaba peligrosamente a esa raja.Nooo, noo, decía sin querer verlo, pero como no tengo ojos ni brazos para taparlos, pues seguía viendo aquel horizonte inexorable...
-Te voy a untar de fresa y te lo comeré todo...dijo Juani empotrándome en el chocho.La carne se abrió y me rodeó como si fuera una boca hambrienta.Yo entraba y salía, untando mi camino con caramelo rojo, frotando la pepitilla de Rebeca que había dejado de comerse el plátano para concentrarse en las caricias a su chocho.Sentí que algo me mojaba:no era mi sustancia que se disolvía...un líquido cristalino manaba de la grieta y me bañaba...no tengo sexo pero si lo tuviera, aquello me habría puesto, señor juez...Pero cuando me había reducido a la mitad, por obra de aquel frotamiento que tanto les gustaba a las dos, Juani me abandonó otra vez sobre la encimera, y se puso a chuparle el coño a Rebeca haciendo ventosa sobre la raja y metiendo la lengua todo lo que podía.La otra, desde arriba se frotaba el clítoris furiosamente...Juani también se masturbaba.Lo sé porque una parte de mí rebasaba la encimera y podía mirar hacia abajo.Ella apartaba la tela del pantaloncito y dejaba su chocho al aire, libre para poder manosearlo sin parar.
Le chupó tanto el coño a su compañera que se comió todo lo que yo había dejado por ahí...
-Sabes a fresa...¡me gusta tu coño de caramelo!
-¡Sigue, sigue! no pares... ¡que estoy a punto de correrme!gemía Rebeca frotándose con frenesí.Y dicho y hecho, al instante se arqueó y emitiendo chillidos tuvo un orgasmo que parecía no terminar nunca.La otra también, y mientras se corría iba tragando todo el flujo que salía de la cueva de su amiga...
-Después,señor juez, una se puso el plátano en el pubis como si fuera una polla y se lo dió a comer a la otra que se lo tragaba como una polla...
Pero no pude ver más...sólo oir los gemidos y jadeos de las dos chupándose los coños en un 69, imagino.Y por eso me quejo...porque no pude ver nada ya que me tiraron a la papelera, medio derretido...Se ve que molestaba.Ni cumplí mi misión de alegrar a los niños, ni pude ver la película pasada la mitad.
Así que me presento a usted rogándole que perdone mi aspecto, con toda esta basura pegada,para exponer mi queja:o me come un niño como es debido, o termino la tarea para la que desgraciadamente fui elegido:¡pringarle el coño a una rubia viciosa para que se lo coma su compañera!

silvia

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