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Ser una golfa salvó mi matrimonio

11.03.2008. 17:26

Ya siendo novia de mi futuro marido yo era un poco golfa, y mi hoy esposo comenzó, ya entonces, a tener la fantasía de que le ponía los cuernos, y ciertamente se los puse en tres ocasiones de forma total, y en 30 o 40 en plan tonterías (achuchones, besos, etc...), solo que él nunca lo supo, aunque llegó a sospecharlo.

Había veces que cuando me estaba dejando en el portal de la casa de mis padres para marcharse a su casa, había otro esperándome.

Después, al casarnos, la cosa cambió, y la verdad sea dicha, en buena parte por mi culpa. Me abandoné un poco y dejé de pensar en cuernos y en tener en vilo permanente a mi chico. Me quise comportar como la perfecta casada (¡gran error!, como ahora contaré, pues mi marido buscaba una puta que lo hiciera un cornudo sumiso).

O bien por eso, o bien por lo que fuera, lo cierto y  verdad es que entonces fue él quien me puso los cuernos en repetidas ocasiones, fueron engaños duros de llevar. La peor de todas la primera. Me sentí fatal. Eso no podía estar pasándome a mí. Llegué a hundirme.

Al cabo de dos años de sufrimiento, nos separamos (en dos domicilios pero manteniendo un contacto casi diario). Pero esa tampoco era la solución.

Un día, estando juntos (él había venido a traer a los niños), por casualidad, descubrimos una pagina web swinger. Nos dio mucho morbo, y tras hablarlo, decidimos marchar a un local swinger de bcn  (somos de Tarragona).

Allí todos nos tomaron por una feliz pareja de casados. Estuvimos tonteando pero no pasó nada con nadie. A las dos o así nos marchamos. Los dos íbamos calientes, yo mucho, desde luego, me volvía a sentir yo misma, es decir, la golfa que nunca debí dejar de ser, y él se sentía el cornudo, MI CORNUDO, que tampoco debía haber dejado de ser.

Y le dije de tomar una copa en un pub normal antes de ir al Camping (fuimos en una autocaravana, pues somos desde siempre de acampada, senderismo, etc..).

Al llegar al mismo, me fijé en dos chicos, que tendrían unos diez años menos que yo, y le dije: ¿Qué te juegas a que esta noche me follo a uno de ellos?. Él se rió, pero no dijo nada, aunque noté como le crecía por debajo del pantalón su... cosa. Yo sabía que le daba morbo.

Ni corta ni perezosa, me acerqué a ellos y me puse a hablarles: que donde eres, que años tienes, etc... Al poco de estar allí, comencé a bailar con uno de ellos. El otro no se ni cuando se fue.

Veía a lo lejos a mi marido mirarnos, y notaba, a pesar de la distancia, lo caliente que estaba.

Yo por mi parte, llegué a estar tan caliente que se me notaba lo empapada que estaba por fuera del pantalón (iba literálmente chorreando como una puta perra en celo), y cada vez que el chico se acercaba o me rozaba mas, mas chorreaba.

En un momento determinado, le dije al chaval que se viniese a tomar algo con mi acompañante y yo. Él se quedó muy sorprendido y contrariado, hasta que le dije que era un hermano gay que me había acompañado a bcn.

¡Qué noche!. Nos sentamos, le presenté a mi marido como mi hermano (quien me siguió el juego diciendo un entrecortado "si, hola") y bueno, pasada la primera media hora ya me había besado delante de mi esposo en numerosas ocasiones.

Acabamos los tres en la caravana, mi marido en un lateral (no tiene puertas, sino cortinillas) y nosotros en la cama de la parte trasera. Nos tiramos dos horas y media follando como locos, sin parar, y lo que más caliente me ponía era saber que mi esposo estaba oyéndolo todo, absolutamente todo. No me saciaba, estaba insaciable, fue tremendo.

Al final, el chaval se largó, y mi marido me dijo que se había estado matando a pajas de lo caliente que había llegado a estar y que estaba loco por follarme y beberse los flujos de otro, su sudor, su semen, limpiármelos con la lengua, en fin...

Pues ME NEGUÉ, y qué placer sentí, le dije que como mucho, y dado que él era un cornudo, le permitía pegarse una paja arrodillado a mis pies, que yo estaba muy cansada, cosa que hizo, besándomelos sin parar.

Me tiré dos días más sin permitir que me tocara, y cuando lo hizo... creo que es el mejor polvo que hemos pegado jamás.

Hemos vuelto, desde entonces, a ser una pareja feliz. Él dejó a la chavala con la que estaba tonteando desde hacía tres meses. Nuestros íntimos no saben que yo soy una guarra y él un puto cornudo, pero en nuestra intimidad lo somos y eso nos hace ser felices.

Cada pareja es un mundo y hay algunas que solo funcionan con el binomio puta-cornudo.

Ahora yo me follo al menos una persona al mes (mínimo), que mi cornudo me ayuda a seleccionar, como me ayuda a elegir la ropa interior que se comerán otros antes que él, como me he de depilar, que condones usar, etc... Incluso me arregla antes de mis encuentros.

Ha habido veces que ha presenciado el coito y otras que no. Nos da igual.

Lo que si que no ha vuelto a hacer es follarse a otra, ni fijarse en otra tan siquiera, porque para putas, YO, y soy mucha puta para él.

La historia es cierta, y si no hubiera ocurrido yo sería una separada amargada y no la esposa feliz y guarra que ahora soy.

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edmundodantes on 12.03.2008. 13:24

fantastico. Felicidades mujer, si pensasen como tu todas, el mundo seria mucho mas sosegado y tranquilo, pues no olvidemos que las mujeres traicionadas son un cumulo de conflictos. Asimismo felicito a tu esposo por tener claro el concepto "es mejor puta para varios, que devota y sosa para mi solo"

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