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Cinco estrellas

22.01.2008. 13:05

Debo confesar que aunque me encanta tener sexo con otras mujeres, en especial con Dalia, con quien lo disfruto plenamente, sobre todo por lo tanto que ella me gusta y el inmenso placer que mutuamente nos sabemos dar, mi relacisn sexual con Luis es excelente, muy ardiente y satisfactoria. Tanto me encanta su hermoso pene que llego al punto de la adoracisn de esta hermosa y bien contrumda pieza sexual. Lo gozo de mil maneras: dentro de mi cuca cuando la perfora sin contemplacisn, entre mis manos cuando lo acaricio suavemente, con mi boca cuando lo retengo entre mis labios o cuando mi lengua juguetea traviesa con la belleza de su gorda y nacarada cabeza.



Desde que il y yo nos conocemos hemos evitado caer en la rutina sexual, esa misma que mata los grandes amores, por lo que la creatividad y lo imprevisto es la pauta permanente de nuestra intimidad. Siempre estamos inventando cosas nuevas o lugares distintos para amarnos; para entregarnos nuestras almas y cuerpos. Asi pass el fin de semana que decidimos irlo a pasar a un hotel de 5 estrellas en el centro de Toronto. Esa vez quisimos darnos ese gusto y asi lo hicimos.



Era una noche frma de invierno canadiense, que aunque nevaba, no habma sido impedimento para darnos tan exquisito gusto. Ese viernes la pasamos de lo mejor cenando en un buen restaurant italiano y bailando en uno de los exclusivos clubes nocturnos del centro ejecutivo de la ciudad. Asm nos estuvimos divirtiindo hasta pasada la media noche cuando nos retiramos a nuestro "gustito" de 5 estrellas para continuar nuestra juerga de una forma mucho mas privada y ardiente.



Esa madrugada estuvimos haciendo el amor hasta altas horas, que, como es habitual en nosotros, lo hicimos de mil maneras dandonos mutuamente los mas deliciosos placeres y regalandole a mi adorado amante los mas mojados y calidos orgasmos. Fueron tan intensas las cogidas en aquella lujosa suite que esta vez sentm a Luis mucho mas ardiente y poderoso; su pene mas grueso y largo que nunca llenando inmensamente toda la profundidad de mi ser.



Las horas habman pasado teniendo sexo sin darnos cuenta, hasta quedar rendidos de placer, con mi cuca inundada por su semen y su pene enchumbado por mis jugos. Cuando desperti, el sol ya habma salido hacma mucho tiempo. A mi lado yacma Luis completamente desnudo y profundamente dormido. No quise despertarlo, solo me limiti a contemplarlo; a disfrutar con mi vista todo su hermoso y escultural cuerpo, el que estaba cubierto en parte por la cobija. Tampoco quise tocarlo con mis manos, a pesar de lo tanto que lo deseaba. Contemplando su instrumento, que horas antes se alzaba orgulloso como fuerte roble, notaba que esta vez lucma derrotado despuis de las duras batallas que tuvo que dar esa madrugada. Fue cuando por mi mente comenzs a formarse la idea de ayudarle a recuperar toda su dureza.



Debo confesar que una de las cosas que me da mucho morbo y excitacisn es sentir como el debilitado falo de Luis va creciendo dentro de mi boca, Asm que delicadamente lo tomi con mis dedos y me lo llevi a la boca. Asm tan blando como estaba, lo comenci a acariciar con mi lengua moviendo a la vez mi cabeza, muy suavemente, de arriba hacia abajo. El efecto deseado no se hizo esperar. La piel se fue tensando, las venas a brotarse y a palpitar dentro de mi cavidad bucal y la satinada cabeza a hincharse y a agigantarse. Mi boca fue absorviendo aquella hermosa y dura morzilla. El sube y baja de mis movimientos eran acompaqados por las caricias suaves de la punta de mi lengua sobre su glande. La recuperacisn habma sido instantanea y efectiva. Aquel pene ya estaba tan duro como en sus mejores momentos. La mano de Luis acariciando mi cabeza y los suaves movimiento que daba a su vientre era la seqal que necesitaba para saber que ya se habma despertado y que estaba respondiendo a las caricias de mi lengua. Me miraba complacido por lo que le estaba haciendo.



A partir de este punto quise disfrutar a plenitud cada milmmetro de aquel duro palo, iniciando un sensual tratamiento sobre il. Lo saqui muy lentamente de mi boca haciendo que mis labios presionaran la cabeza mientras se deslizaba hacia afuera. Ahm lo tenma, todo el pene esbelto, inmenso ante mis ojos, agarrado por mi mano en la base. Miri a la cara de Luis observando su expresisn de placer y espectativa por lo que harma a continuacisn con su pene. El sabma que tenma prohibido hacer otra cosa que distrajera mi trabajo con la boca hasta que yo no hubiera terminado mi labor satisfactoriamente, dedicandose znicamente a responder con sus movimientos coitales y a gemir de placer.



Aferrando mi mano a la base del pene empeci a besarlo tiernamente, llenandolo centmmetro a centmmetro con mis ardientes labios. Recorrma con mis besos todo el tronco, por delante y por detras, bajando hasta las bolas a las que tambiin favorecma con mis besos para despuis regresar por la misma ruta hasta la cabeza. !Tan bella ella! asomando su nacarada punta del prepusio que la cubrma hasta la mitad. Mientras la besaba por todos lados, fui empujando su piel hacia abajo para que quedara totalmente expuesta a mis besos. Queds desnuda ante mi, mostrandose como inmenso y gordo hongo satinado. A medida que la iba besando tambiin la tocaba con la punta de la lengua, la que movma con suavidad sobre su sensible piel. Luis emitma pequeqas sacudidas mientras continuaba acariciando mi cabeza y mi cabellera con sus manos. Mi palpitante lengua comenzs a recorrer aquella deliciosa protuberancia morada, titilando como traviesa mariposa; moviendose en el pequeqo hoyito de la uretram, sobre el borde inferior y por debajo de iste, recorriendola hasta la parte de atras, en el sitio exacto del frenillo. En este punto dediqui pequeqos latigazos con mi lengua que lo hacman estremecer. Movi mi boca a la parte de arriba, sin separar los labios de tan delicioso objeto carnoso,. Fue entonces cuando comenci a meterla dentro de mi boca hasta lograr introducirla znicamente hasta el borde de separacion con el tronco. Con tan maravillosa cabeza dentro de mi boca, presione y movm mis labios contra ella desplazandolos desde la punta hasta la base de la misma, a la vez que le daba golpecitos con la punta de la lengua, revoloteandola insistentemente a su alrededor. Luis gemma y se revolvma sobre la cama sintiendo de esa manera la dulce tortura de mis labios y mi lengua. En esa situacisn estuve un buen rato disfrutando el placer que me brindaba sentir aquel adorado glande entre mis labios.



Lo que acababa de iniciar con el pene de Luis era apenas las primeras gotas de lluvia de un ritual sexual que no pararma hasta que no se hubiera desbordado el zltimo de los rmos. Estaba decidida, no sslamente a dar el mayor de los gozos a Luis con mi mamada, sino que tambiin querma tener el placer de saborear a mis anchas ese gozo.



Con el glande entre mis labios, me fui delizando hacia abajo muy lentamente. El grueso tronco de venas hinchadas se iba perdiendo entre ellos a medida que entraba en mi boca hasta llegar a la mitad, donde me detuve para regresar con la misma lentitud hasta la cabeza. De esa manera, estuve repitiendo esta accisn innumerables veces, siempre teniendo presente de acariciar su glande con mi lengua cada vez que llegaba hasta ahm. Entonces, decidm poner en practica los conocimientos aprendidos sobre "garganta profunda". Serma una sorpresa para mi adorado Luis.



Con la cabeza dentro de mi boca, coloque mi garganta de manera que quedara en posicisn recta con el esofago, de esta forma, buscaba formar una via directa desde los labios abiertos hasta la profundidad de mi esdofago. Esta tinica la estuve practicando con mi consolador negro hasta que logri la experiencia necesaria, siguiendo las practicas de los fakires traga-espadas. Ahora la ponma en funcionamiento por vez primera cin Luis. Comenci a engullirme nuevamente el grueso falo que mantenma capturado entre mis labios, el que fue entrando lentamente en mi boca a medida que bajaba sobre il. Sentm la punta de la cabeza en la entrada de mi garganta, lo que me dio mas animo para continuar con lo que ya habma iniciado y que no estaba dispuesta a detener. Continue tragando aquel pedazo de carne que penetrs mi garganta y entrs al essfago. Mi boca sigis bajando lentamente, absorviendo pulgada a pulgada de aquella salchicha hasta sentir su vello pzbico tocar mis labios y mi cara. Ya estaba cerca de llegar hasta la base de su pene. Luis gemma con mayor mmpetz y a mi me dominaba una excitacisn indescriptible. Por fin mis labios hicieron contacto con su vientre; por fin la totalidad del pene se encontraba dentro de mi garganta. Lo retuve ahi por unos segundos mientras hacia leves movimientos circulares hasta iniciar el retorno un par de pulgadas solamente y volver a la penetracion total. Luis tambiin se movia con suavidad. Fue cuando iniciamos un coito de garganta y pene hasta que mi amante comenzs a gemir mas intensamente, por lo que me fui retirando de su pene para recibir el chorro de semen dentro de mi boca. Era inevitable, su leche caliente chocs contra mi garganta, salpicando el paladar y mi lengua. Yo lo succionaba y il segma soltando chorros en cantidades que inundaba mi boca, desbordandose en hilos espesos por la comisura de mis labios. !Que delicioso placer! !Que acabada!.



Liberando el pene de mi boca, subm sobre su cuerpo desnudo para buscar su labios. Luis los abris recibiendo su propia leche de mi boca, de mi lengua y de mis labios empegostados de semen. Nuestras lenguas empapadas del viscoso liquido se entrelazaban entre si y nuestros labios se deslizaban uno contra el otro por la saturacisn de semen. Mientras nos entregabamos en ardientes y mojados besos, yo alcanzaba el pene con mi mano, que todabia se mantenia erectamente palpitante, para meterlo de inmediato dentro mi desbordada cuca. El esfuerzo fue mmnimo; apenas empuji mi cuerpo hacia abajo, aquel tronco se metis en su totalidad en mi vagina. Me encontraba exageradamente excitada, por lo que comenci a mover mi culo de arriba hacia abajo para sentir el placer de aquel pene entrando y saliendo en la medida en yo me sacudia sobre il. Separandome de los labios de Luis, me senti ergida sobre su vientre, con su pene totalmente dentro de mi cuca. Mis caderas comenzaron a danzar en cmrculos, combinandose otras veces con el bamboleo que le daba a mi culo de atras hacia delante, sin dejar de escapar el mas mmmino pedazo de carne de mi hambrienta cuca. En pocos segundo la dureza petrificada se adueqo de aquel inmenso taladro que inicis su perforacisn de una manera incontrolable. Luis abris sus piernas para formar una horqueta donde yo quedi sentada sacudiendo mi ensartada cuca. Sus manos masajeaban mis tetas y sus dedos pellizcaban mis duros y erectos pezones. Yo hacma lo mismo con los suyos. La locura se fue apoderando de mi a medida que incontables corrientazos sacudian mi cuerpo desnudo. Mis caderas se movman sin control y mi caliente cuca derramaba todo el caudal de jugos vaginales que pudiera albergar. Hacma esfuerzo por retener el orgasmo que se estaba desprendiendo de mis entraqas, hasta que, sin mas no poder, le di rienda suelta, permitiendo de esa manera que una inmensa acabada se apoderara de todo mi ser. Luis se dio cuenta de que estaba comenzando a venirme, por lo que arrecis el mete y saque de su pene dentro de mi cuca. Cam tendida sobre su pecho aferrandome a su cuello y nuevamente mi boca busco la suya para encontrar su lengua. Me aferri a sus labios mientras mi cuca agonizaba en espamsdico orgasmo y todo mi cuerpo se agitaba incontroladamente; mis nalgas, mis temblorosas piernas, mi vientre. Luis no detenma la tremenda cogida que me estaba dando, por el contrario, la incrementaba con mayor persistencia provocando en mi nuevos orgasmos, que se comenzaron a suceder uno detras del otro. El sabma que esto pasarma. Siempre es asm, y solo pararma cuando los chorros de leche inundaran nuevamente mi castigada cuca.



Yo habma recuperado un poco el aliento por lo que nuevamente acompaqi a Luis en el coito continuado que estaba teniendo. Para el momento, acababa de tener una cadena de orgasmos que se habman escapado de mi cuerpo. Haciendo esfuerzos por que no se repitieran otros tantos en ese momento, me concentri en llevar el ritmo que il estaba imponiendo con su pene. Esta vez il tenma el control. Luis comprendis lo sensible que me encontraba, asm que tomo la iniciativa de moverse muy lentamente hasta que mi cuca se acoplara de nuevo a las nuevas sensaciones. Poco a poco nos fuimos moviendo llevando inicialmente un ritmo acopladamente suave, el que cada vez ibamos incrementando hasta alcanzar verdaderas sacudidas, il con su pene y yo con mis caderas.



Tomandome entre sus brazos, Luis girs sobre su cuerpo para colocarme debajo de il, en posicisn misionera, eso si, sin sacar ni un centmmetro su aparato de mi cuca. Colocando sus manos sobre las piernas, detras de las rodillas, las llevs hacia delante quedando mis muslos a los lados de mi pecho y mi vulva elevada con el pene totalmente detro de la vagina. En esa posicisn Luis inicis el mas delicioso taladrar, el que yo acompaqaba moviendo mi culo de abajo hacia arriba. Esa sensacisn del grueso y largo pene de Luis perforando mis entraqas me estaba trasladando nuevamente a la locura. Yo le pedma mas, que me diera sin contemplacisn, con fuerza, que me partiera en dos y me hiciera gozar como nunca lo habma hecho. El respondma con todo su empeqo, demostrando asm la magnmfica recuperacisn que habma obtenido despuis de la acabada que tuvo minutos antes con mi "garganta profunda". Su pene se sentma mas duro de lo normal... todo un hierro ardiente, capaz de calcinar mi vagina.



Mientras el me penetraba sin darme tregua yo le respondia sacudiendo mi culo y abriendo mas mis muslos, o tomandolo por las nalgas para presionarlo contra mi vulva. Luis es infalible con sus movimiento, sobre todo cuando mete todo su pene en mi cuca y sin sacarlo ni un milimetro genera movimientos giratorios de sus caderas, de esa manera, el roce del vientre contra mi vulva provoca en mi clmtori un sin fin de sensaciones. Asm lo estaba haciendo en ese instante, ayudado con el masturbar de mis dedos sobre mi erecto clmtori, abriendo de esa manera el portsn de mis orgasmos, que como desboscados corceles comenzaron a escaparse sin control de su encierro. Mis gemidos, casi convertidos en gritos, me delataban ante il, lo que hizo que sus embestidas se acentuaran y se hicieran cada vez mas fuertes y seguidas. Los suyos se escuchaban mas grave y profundos, como de becerro en agonma. Dentro de aquel concierto de gemidos y palabras soeces, agregados a los que generaba el violento entra y saca de su pene en mi jugosa cuca, nuestros cuerpos comenzaron a sacudirse simultaneamente. Esa comezsn de mil agujas pinchando toda mi pie, acompaqado de los corrientazos que se producman en mi espalda y mi cerebro, me anunciaban que estallaria en breves segundos. Ninguno de los dos podrma detener la avalancha que se estaba produciendo en nuestros cuerpos. Sentm la primera y poderosa embestida de su pene dentro de mi y, una vez mas, un chorro de leche caliente se estrells contra las paredes de mi vagina, suficiente para que un huracan orgasmico se desencadenara en mi interior. Nos estabamos vieniendo al unmsono; il sacudiindose dentro de mi cuca; y yo, aferrada a su cuello con las piernas abiertas enlazando las suyas. Luis descargs todo su placer dentro de mi y nuevamente le obsequii uno de mis maravillosos orgasmos, de los que el esta acostubrado a recibir.



Esto es lo que se llama un polvo 5 Estrellas



Esa tarde bajamos hasta el restaurant del hotel para recuperar energmas. El resto de la noche del sabado y del domingo hasta el mediodma, continuamos dandonos placer con nuestros sexos y nuestras tinicas.



Esto de escaparnos para un hotel 5 estrellas siempre lo hacemos de vez en cuando.



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Belkys Aurora


Belkys Aurora

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